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CAROLVS · IV · D · G · HISPANIARVM REX

Archivo Municipal de Sensentí · Testimonio de 1794

El sargento que ganó en Guatemala y perdió en casa

Mariano Guzmán, vecino de Sensentí, pasó un año y dos meses preso en la Real Cárcel de Corte por un hurto del que nadie llegó a acusarle. Llegó hasta la Real Audiencia, volvió con provisión firmada por el regente, y la provisión se estrelló contra el fuero militar del cuerpo al que él mismo pertenecía. Al final le pasaron la cuenta de costas: trece pesos y siete reales.

23 láminas · IMG_1612 – IMG_1634Junio a agosto de 1794Papel sellado 2.º de seis reales, 1792-93, habilitado para 1794, Carlos IVNueva Guatemala · Sensentí · Cucuyagua

Veintitrés planas de 1794, y no son un documento sino tres cosidos.

Primero, lo que viene de Guatemala. Certificación del escribano de cámara Juan Hurtado, dada en la Nueva Guatemala, que inserta dentro de sí el escrito de Mariano Guzmán a la Real Audiencia y el auto que la Sala proveyó sobre él —regente Villalengua, con los oidores Vasco, Robledo, Villa Urrutia y del Campo—. Guzmán, vecino de Sensentí, se queja de haber estado preso «un año y dos meses» en la Real Cárcel de Corte por una imputación de hurto de la que nadie le ha hecho cargo, y de haber perdido entre tanto, de manera notable, sus bienes muebles y semovientes. Pide que se recoja la causa, que se notifique al alcalde o justicia «o a cualquiera persona blanca que sepa leer y escribir», y que se multe en quinientos pesos a los jueces omisos. La Audiencia le concede tres meses bajo caución juratoria para ir a recaudar sus intereses, y manda recoger la causa. El auto es de cinco de junio de 1794; Hurtado lo certifica en julio.

Segundo, lo que ocurre en Sensentí. La costura cae a media plana de IMG_1617, sin hoja en blanco de por medio: allí, sin aviso, arranca el escrito de Guzmán al alcalde ordinario del partido, don Juan Josef Carrejón, presentando la provisión y pidiendo que se le responda al pie. Siguen el auto del alcalde, las firmas con testigos de asistencia «a falta de escribano», las declaraciones de don Fernando de Molina —veintisiete años, vecino del partido— sobre la remisión de los autos por el correo de Guatemala, y el oficio de José Jacinto Mejía, que contesta el 13 de agosto que dará la certificación cuando Guzmán le remita los doce reales.

Tercero, el desenlace, que no es el que la Audiencia quería. La «Razón» de IMG_1623 dice que la causa había pasado al oficio del coronel Josef de Ballesteros y Nabas por fuero militar, por ser Guzmán sargento de su cuerpo. Y un auto de 16 de agosto advierte que Molina y Mejía «son Militares», y que por eso el juzgado ordinario no puede apremiarlos. La provisión real no se cumplió. Guzmán llegó hasta la Audiencia de Guatemala y volvió con papel firmado por el regente, y el papel se estrelló contra el fuero del cuerpo al que él mismo pertenecía.

Y hay una factura. El expediente se cierra con la planilla de derechos judiciales que se le cobran: autos a seis reales, notificaciones a dos, la declaración a seis, cada oficio despachado a ocho, once fojas a dos reales, el «concuerda» a cuatro, once rúbricas, el papel del sello segundo, cuatro pliegos y medio del sello tercero, y el oficio al escribano de cámara. Suma trece pesos y siete reales. Notificado de ella, Guzmán responde que no tiene con qué satisfacerla, por estar embargados sus bienes, y que vendan una de sus reses. Y se niega a firmar — no porque no sepa: firma de su mano en todo el resto del expediente.

Lo que este expediente enseña, y que rara vez se ve. Un vecino de un partido rural del occidente de Honduras que sabe escribir, que sabe a qué tribunal acudir, que consigue que la Audiencia le dé la razón, y al que aun así el sistema le devuelve una cuenta de costas por el privilegio de haber sido absuelto. El aparato judicial funciona: recibe, provee, certifica, notifica. Lo que no hace es reparar.

Cómo leer la transcripción

[¿palabra?]
Lectura insegura. Puede ser otra cosa.
[…]
Roto, borrado o fuera del encuadre de la fotografía. No se ha inventado nada.
[que]
Abreviatura del original desarrollada para que se entienda.
[rúbrica]
Firma o floritura que no es texto.

Quién es quién

Todas las personas nombradas en el expediente, con lo que el propio documento dice de ellas. Muchos vecinos de hoy reconocerán los apellidos.

Mariano Guzmán

el quejoso; preso un año y dos meses en la Real Cárcel de Corte por imputación de hurto

vecino de Sensentí; sargento del batallón de milicias. Firma de su mano en todo el expediente — y se niega expresamente a firmar la planilla de costas

Don Juan Josef Carrejón

alcalde ordinario del partido de Sensentí; ejecuta la provisión

actúa con testigos de asistencia a falta de escribano. Firma

Juan Hurtado

escribano de cámara de la Real Audiencia; certifica y da fe

Nueva Guatemala, julio de 1794

Regente Villalengua

preside la Sala que provee el auto de 5 de junio de 1794

Real Audiencia de Guatemala

Oidores Vasco, Robledo, Villa Urrutia, del Campo

firman el auto con el regente

Real Audiencia

Coronel Josef de Ballesteros y Nabas

reclama la causa por fuero militar, por ser Guzmán sargento de su cuerpo

batallón de milicias

Don Fernando de Molina

testigo; declara sobre la remisión de los autos por el correo de Guatemala

27 años; vecino del partido. Militar

José Jacinto Mejía

responde por oficio; pide doce reales por la certificación

militar

Don Ramón Molina

nombrado en el auto de 16 de agosto

militar

Toro y Serna, Zelaya

testigos de asistencia

firman con Carrejón

Nota final sobre lecturas y sobre el catálogo

En la fecha, el catálogo acierta: 1794, probado tres veces — la habilitación circular «SELLO 2.º 6 Rs … 1794» estampada sobre papel del bienio 1792-93, el auto de la Audiencia de cinco de junio de 1794, y la data de Hurtado en julio con las actuaciones de Sensentí en agosto. Es el primer expediente de esta serie en que el catálogo no se equivoca.

Donde sí conviene corregirlo es en dos detalles. El papel dice «un año y dos meses» de prisión, no catorce meses. Y no nombra ni Gracias ni el «Nuevo Poblado»; Ahuachapán aparece como «Aguachapa[n]». La única calidad declarada en todo el expediente es la de «persona blanca que sepa leer y escribir», habilitada para notificar en ausencia de escribano — una categoría de aptitud, no de origen, pero reveladora de cómo se distribuía la alfabetización en el partido.

IMG_1624 trae, de paso, un dato geográfico que vale la pena anotar: el alcalde se excusa de no haber cumplido a tiempo porque «me hallaba en el pueblo de Cucuyagua, distante quatro leguas de esta cabecera, practicando unos ymbentarios». Cuatro leguas de Sensentí a Cucuyagua, dicho por quien hacía el camino.

Sobre el estado material: IMG_1614 y las planas 1617 a 1623 están muy dañadas por traspaso de tinta del reverso y por tachaduras. En IMG_1633, el encuadre fotográfico corta la columna de cifras de la planilla, de modo que tres partidas quedan sin importe —un hueco de diecinueve reales entre las partidas y el total—. No se ha repartido ese hueco entre las partidas que lo pudieran llevar, porque sería inventar. El total, trece pesos siete reales, sí se lee. El sello impreso está cortado en todas las planas del segundo tramo, de modo que el bienio del papel no puede verificarse allí.

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Papeles de Sensentí — Archivo Municipal de Sensentí (Ocotepeque, Honduras). Proyecto Arqueológico Regional Cucuyagua Sensentí. Las convenciones de transcripción se explican en Método.