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CAROLVS · IV · D · G · HISPANIARVM REX

Archivo Municipal de Sensentí · Expediente de 1814

Las cien reses de Luisa Cartagena

Una mujer criada desde niña en casa del cura de Cucuyagua reclama ante el juzgado el ganado que él le dejó en pago de toda una vida de servicio.

12 láminas · IMG_1454 – IMG_1465Junio de 1814Papel sellado 4.º de 1811–1812, habilitado para 1813 y 1814Sensentí y Cucuyagua, occidente de Honduras

En junio de 1814, Luisa Cartagena, vecina de Cucuyagua, se presentó ante el juzgado de Sensentí para reclamar el ganado que decía suyo. Contaba que el cura don Juan de Zepeda y Rubio la había recogido en su casa cuando era muy pequeña, que había servido allí hasta que él murió sin más paga que la comida y un vestuario al año, y que, bastante antes de morir, el cura le había entregado cien reses en retribución de ese servicio, mandando herrarlas en público con un fierro hecho a propósito para ella, distinto del de la hacienda —según el capitán Pineda, con la forma de una culebrilla—. Seis años antes de este pleito, don José Antonio Aranda, administrador de la hacienda del Aguacatillo, le había quitado sesenta de aquellas reses alegando una orden del dueño, don Pablo, vecino de Comayagua; y cuando Luisa acudió a la justicia, Aranda tenía ya viaje emprendido con cierto número de animales, por lo que ella pidió expresamente que se le contuviese hasta el final del juicio. El memorial va firmado con la fórmula «No sé firmar»: Luisa era iletrada, y así consta también en la notificación que se le hizo. El 11 de junio el teniente de gobernador intendente Juan José Carrejón mandó pasar el asunto al encargado del juzgado, don Manuel de Molina, que el mismo día proveyó que se recibiera la información y se notificara a Aranda para suspender el viaje. Declararon entonces tres hombres: Dionisio Orellana, de setenta años, mayordomo que había sido de la hacienda y que fue quien materialmente herró las reses con la ayuda de Marcos Valencia, de Juan Bey[de] y del ya difunto Juan Máximo Orellana; el propio Marcos Valencia, mayor de cincuenta años y mozo sirviente entonces, que recordó cómo el cura advirtió a los presentes que lo hacía «en aquella forma pública» para que la gracia constase y fuese valedera en todo tiempo; y Faustino Tábora, de Cucuyagua, que lo sabía por voz pública y porque el mismo cura se lo había contado. Los tres coincidieron en lo esencial: la entrega existió, fue anterior en varios años a la muerte del cura, y el hierro era distinto del de la hacienda. Orellana añadió que Aranda había vendido las reses y también las crías nacidas después del fallecimiento, aunque él ignoraba con qué razón, por no haberse hallado presente. La información se cierra el 22 de junio de 1814; la resolución del juez no se conserva en estas doce hojas, de modo que no sabemos si Luisa Cartagena recuperó su ganado.

Cómo leer la transcripción

[¿palabra?]
Lectura insegura. Puede ser otra cosa.
[…]
Roto, borrado o fuera del encuadre de la fotografía. No se ha inventado nada.
[que]
Abreviatura del original desarrollada para que se entienda.
[rúbrica]
Firma o floritura que no es texto.

Quién es quién

Todas las personas nombradas en el expediente, con lo que el propio documento dice de ellas. Muchos vecinos de hoy reconocerán los apellidos.

Luisa Cartagena

Demandante. Presenta el memorial (IMG_1455–1457) reclamando las sesenta reses quitadas y sus productos.

Vecina del partido / de Cucuyagua. Criada desde muy niña en casa del cura Zepeda; sirvió hasta la muerte de éste sin más salario que la manutención y un vestuario. No sabe firmar (IMG_1457, IMG_1459).

D. Juan de Zepeda y Rubio

Cura difunto. Recogió a Luisa de niña y le hizo la donación de cien reses, herradas con fierro distinto. Dueño de la hacienda del Aguacatillo según IMG_1463.

«Finado padre cura». Su fallecimiento dio lugar al inventario general de bienes.

D. José Antonio Aranda

Demandado. Administrador que fue de la hacienda del Aguacatillo; quitó a Luisa sesenta reses suponiendo orden del dueño, y vendió también las crías. Tenía viaje emprendido, por lo que se pidió su retención.

Tratado de «don».

D. Pablo [apellido perdido]

Propietario a quien pertenecía la hacienda del Aguacatillo; en cuyo nombre alegó Aranda haber obrado.

Vecino de la ciudad de Comayagua. El apellido cae sobre el desgarro del margen de IMG_1455 y no vuelve a aparecer.

Dionisio de Pineda y Brán

Firma la certificación de IMG_1454, a petición de Luisa. Había actuado como juez en el inventario y reconocimiento general de los bienes del cura.

Capitán de los Reales Ejércitos de S. M. con título real de retiro, goce de fuero y uniforme.

Juan José Carrejón

Teniente de gobernador intendente del partido. Provee el auto de 11 de junio de 1814 (IMG_1458).

—

D. Manuel de Molina

Encargado del juzgado, a quien se remite el memorial; provee el auto de la información y firma «Molina» las declaraciones. Actúa como teniente interino por enfermedad del propietario (IMG_1459).

Tratado de «don».

Mariano Peña

Testigo de asistencia en el auto de Carrejón (IMG_1458).

—

José Ignacio Salazar

Testigo de asistencia; firma en IMG_1458, IMG_1459 (con el nombre de pila perdido), IMG_1462 y IMG_1464.

—

Ignacio María de Molina

Testigo de asistencia; firma en IMG_1459, IMG_1462 y IMG_1464.

—

Dionisio Orellana

Primer testigo de la información (IMG_1460–1462). Presenció y ejecutó el herraje de las cien reses.

Vecino del pueblo de Cucuyagua; mayordomo que fue de la hacienda del Aguacatillo; setenta años de edad.

Marcos Valencia

Segundo testigo (IMG_1462–1464). Ayudó a herrar las reses; estaba entonces de mozo sirviente en la hacienda.

Mayor de cincuenta años; no le tocan las generales de la ley; no sabe firmar.

Juan Bey[de]

Nombrado en IMG_1460 entre quienes ayudaron a herrar las reses. No declara.

Apellido de lectura insegura.

Juan Máximo Orellana

Nombrado en IMG_1460 entre quienes ayudaron a herrar las reses.

Ya difunto al tiempo de la información.

Faustino [¿Justino?] Tábora

Tercer testigo, declara el 22 de junio de 1814 (IMG_1465). Lo sabe por voz pública y por relación del propio cura.

Del vecindario de Cucuyagua; conocido del juez («a quien certifico conocer»). El pie de la plana, con su edad, está fuera del encuadre.

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Papeles de Sensentí — Archivo Municipal de Sensentí (Ocotepeque, Honduras). Proyecto Arqueológico Regional Cucuyagua Sensentí. Las convenciones de transcripción se explican en Método.